Después de varios fracasos intentando construir una obra en América del Sur, Le Corbusier estableció una fuerte relación con los profesionales latinoamericanos y mantuvo correspondencia regular con el argentino Amancio Williams (quién le encargó inicialmente la construcción de la casa Curutchet).
En el año 1948, el cirujano e inventor de instrumental quirúrgico Pedro Domingo Curutchet, decidió volver a afincarse en La Plata y le encargó1 los planos de una casa a Le Corbusier, quien buscaba concretar el plan urbano que había diseñado para Buenos Aires.2. Curutchet Declarada de interés provincial, turístico y Monumento Histórico Nacional en 1987, la casa es actualmente sede del Colegio de Arquitectos de la Plata, que la alquila a los herederos de Curutchet. El 17 de diciembre de 2010, el Senado bonaerense sancionó una ley que declara al inmueble “de utilidad pública y sujeto a expropiación”, para “preservar, enriquecer y difundir el patrimonio cultural, histórico, arquitectónico y urbanístico”.2
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El arquitecto proyectó la vivienda en un terreno de solo 180 m², entre medianeras, sin dejar de tener en cuenta el entorno de la ciudad y la cercanía de su bosque.
La construcción constituye un curioso y logrado ejemplo desde el punto de vista plástico de adaptación de los principios característicos de la arquitectura doméstica de Le Corbusier a las particularidades del contexto urbano de una ciudad argentina.
Reúne los cinco principios enunciados por Le Corbusier años antes de que diseñara la casa, pero enfocado en un lote de reducidas dimensiones, no obstante logra que se plasmen en la obra: planta libre, para circular; los pilotis, que son las columnas circulares que se ven en toda la casa; la fachada libre, estructura independiente por la cual las ventanas pueden tener cualquier forma y tamaño; la ventana corrida, que va sin paramentos de una punta a la otra del edificio; y la terraza jardín. 4

n este caso dichas particularidades se centran esencialmente en dos temas:
1) La construcción de una vivienda unifamiliar en un terreno de dimensiones limitadas entre medianeras, circunstancia inédita en la producción anterior del autor, lo que determina una vivienda de una sola fachada.
2) El hecho de que como consecuencia de la estructuración urbana de la ciudad de La Plata según avenidas diagonales, el eje longitudinal del terreno tenga una inclinación cercana a los 45° con respecto a la línea municipal.
Le Corbusier, enfrentado a estos dos hechos, respondió a ellos con notable destreza, derivando de dicha respuesta su partido. Este consiste efectivamente en dividir el programa en dos bloques.
El primero contiene en el primer piso los consultorios y ámbitos de trabajo del comitente y en el segundo la terraza jardín y se toma a la línea municipal respetando así la continuidad fachadística de la cuadra y absorbiendo en su materialidad la divergencia angular mencionada. La consolidación de este frente está acentuada por la prolongación del parasol hacia arriba, que enmarca virtualmente el frente de la terraza, y por el techo de ésta en doble altura, apoyado contra el lindero más alto. En el bloque posterior está la vivienda.
En 1926 Le Corbusier había determinado los llamados «cinco puntos de una nueva arquitectura», materializados completamente en esta obra:
