x Agustina Benatti
La arquitectura, al igual que otras disciplinas, no queda exenta ante la influencia de los procesos sociales o cambios en los paradigmas. En un mundo cada vez más atravesado por la perspectiva de género, este campo profesional también se ve interpelado por la necesidad de crear condiciones laborales más equitativas, además de espacios en los que las mujeres arquitectas sean escuchadas nombradas, reconocidas, y sus trabajos valorados.
Revisar las prácticas y el trabajo diario dentro de las instituciones y los Colegios es una herramienta necesaria para caminar a la par de una sociedad en constante cambio y (de)construcción.
Natalia Hernández (Neuquén) y Daniela Noriega (Córdoba) son arquitectas y, en el marco de un Seminario de Investigación en Diseño, Arquitectura y Urbanismo Feministas dictado por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA, coordinado por las docentes: Dra. Arq. Inés Moisset, Prof. Emérita Arq. Ana Falú, Dra Arq. Natalia Czytajlo, Arq. Liliana Rainero, Dra Arq. Laura Sarmiento y la Arq. Florencia Marciani, trabajaron en base a datos brindados por el Colegio de Arquitectos de Neuquén sobre la participación de las mujeres profesionales dentro de la institución a lo largo de sus 34 años de trayectoria.
Una de las líneas de investigación del seminario, dentro de los cuales se enmarcó éste trabajo, era brindar el estado de situación en la dimensión del Ejercicio Profesional sobre la perspectiva de géneros.
“Egresamos muchas mujeres de las escuelas de Arquitectura, pero luego en la profesión, en los espacios laborales hay mucha deserción. Podemos encontrar varias razones, pero tiene que ver con las distintas esferas en las que participamos y los roles que ocupamos las mujeres dentro de la sociedad: los espacios domésticos, la maternidad, entre otros, dedicándonos a múltiples tareas de cuidado que no están contemplados dentro de la Economía»

“Nuestro interés fue observar qué ocurría dentro el C.A.N, no había referencias, búsquedas internas ni trabajos similares anteriores. Es una investigación incipiente. Tuvimos apertura desde el minuto cero por parte de todas las autoridades, nos brindaron todo el material y actas libradas a mano hasta el día de hoy.
Pudimos indagar y construir información sustantiva a través del procesamiento de datos”, explica Natalia sobre el inicio del trabajo que realizaron en Agosto y Septiembre del 2020, en el contexto de la pandemia por Coronavirus. “La información que nos brindaron nos pareció muy completa, nosotras realizamos una lectura de los datos obtenidos, los desglosamos y logramos expresar a partir de números y gráficos que obteníamos de dicha investigación.
Fueron muy abiertos y eso lo agradecemos porque, no solo nos aportó a nosotras datos reales, sino que pudimos compartirlo en el seminario que tenía un alcance iberoamericano. Eso aporta para reflejar distintas situaciones y reflexionar. Es un inicio, todavía hay mucho camino por delante para seguir trabajando sobre esta temática en el Colegio de Neuquén y en diferentes colegios a nivel federal”, añade Daniela sobre la importancia de poder haber contado con los datos para realizar el informe.
A su vez, postula: «el proceso nos llevó a ver la importancia de visualizar el trabajo de la mujer en entidades colegiadas, como en este caso el Colegio Arquitectos de Neuquén. Una de las cuestiones que nos llamó la atención fue que al realizar los gráficos se visualizaba la casi inexistente representatividad de la mujer en puestos de toma de decisiones”.
Ambas coinciden en que existe una disparidad en números en cuanto a participación de mujeres dentro de la Institución, tanto matriculadas como en espacios de toma de decisiones.


En este sentido, destacan la importancia de contar con estadísticas, teniendo en cuenta que detrás de los datos hay personas. “Sin los datos de la realidad no podemos hacer ninguna transformación”, coinciden ambas arquitectas.
“Egresamos muchas mujeres de las escuelas de Arquitectura, pero luego en la profesión, en los espacios laborales hay mucha deserción. Podemos encontrar varias razones, pero tiene que ver con las distintas esferas en las que participamos y los roles que ocupamos las mujeres dentro de la sociedad: los espacios domésticos, la maternidad, entre otros, dedicándonos a múltiples tareas de cuidado que no están contemplados dentro de la Economía»;, argumenta Natalia y agrega: “Por eso la perspectiva de género nos permite arribar a varias conclusiones y no quedarnos en el discurso colectivo de con que las mujeres no participamos porque no queremos. Esto es parte de esa brecha que existe y que hace que los privilegios que siempre han tenido los varones se vea reflejado en el campo profesional.”




Una vez que esta realidad queda expuesta y a la vista de todos gracias a la perspectiva de género, la pregunta que nos queda es: ¿qué acciones concretas se pueden realizar para alcanzar una igualdad genuina en el campo de la arquitectura?
Consultadas, Natalia y Daniela presentan algunas ideas que pueden servir como puntapié. Por un lado, destacan la necesidad de brindar más capacitaciones tanto para mujeres como para varones sobre Perspectiva de género, tanto en la instancia de formación como a lo largo del desarrollo profesional; la creación de áreas de género dentro de las instituciones educativas, de investigación, colegios; lograr la igualdad de salarios por iguales tareas desarrolladas. Por el otro, Daniela subraya la necesidad de visibilizar y destacar intervenciones, colaboraciones, proyectos de toda índole que tengan a las mujeres arquitectas como protagonistas -tanto a las profesionales contemporáneas como a aquellas que a lo largo de la historia se las ha invisibilizado en sus propios trabajos-.
Daniela subraya la necesidad de visibilizar y destacar intervenciones, colaboraciones, proyectos de toda índole que tengan a las mujeres arquitectas como protagonistas -tanto a las profesionales contemporáneas como a aquellas que a lo largo de la historia se las ha invisibilizado en sus propios trabajos-.

“Otra acción es promover la Ley de Paridad en las listas que se postulan. Lo mismo que el cambio de nombre institucional, incluyendo todos los géneros de los y las profesionales sin discriminación. Esto también tiene que ver con la igualdad. Lo que no se nombra no existe: si en una obra realizada proyectada y dirigida por un hombre y una mujer a ella no se la nombra, nunca nadie se va a enterar que fue parte. Invisibilizarnos a las mujeres, callar nuestras voces, ha sido históricamente y sigue siendo en la actualidad: violencia”, concluye Natalia.


Ambas arquitectas resaltan dentro de la elaboración del trabajo, una iniciativa de apoyo a lasluchas colectivas de las mujeres en la visibilización de las violencias de género, cuandoen Agosto del 2020 la arquitecta cordobesa María Marta Toledo fue asesinada en la localidad de Centenario, de la provincia de Neuquén, víctima de femicidio. El CAN expresó suacompañamiento a los familiares y se hizo eco del pedido de Justicia que el movimiento de mujeresestá reclamando en las calles. Solidarizándose ante este femicidio, Natalia y Daniela lo consideran un hecho bisagra institucional, “ya que no contábamos con antecedentes de muestras de apoyo para con las víctimas en manos de femicidas.”
En síntesis, existen muchas acciones y hay muchas mujeres arquitectas que están rompiendo los escombros dentro del campo profesional para construir más oportunidades e igualdad de condiciones con sus colegas. Tal como lo afirmaron ambas, se trata de un largo camino que se transita cada día, volviendo sobre lo aprendido y construyendo en comunidad nuevos espacios más equitativos para ejercer la profesión.

