De la ciudad y la seguridad
Acercarse a la política de prevención ciudadana supone ingresar en un universo complejo de percepciones difusas en el que sin embargo, han logrado categorizarse circunstancias y comportamientos que permiten diseñar políticas públicas.
Por un lado, la inseguridad tiene dos dimensiones bien marcadas, la subjetiva, en tanto miedo general a la delincuencia, y la objetiva, que es la probabilidad real de ser víctima del delito. (1)
Por otro lado, está la relación entre urbanismo, la ordenación del territorio y la seguridad ciudadana.
El espacio donde se produce el conflicto es a la vez el continente donde se desarrollan las relaciones sociales, y ambos son el escenario donde se representan la seguridad o la inseguridad.
Por estos motivos, se puso en relieve la importancia del entorno en el estudio de la prevención y en un esfuerzo propositivo se han formulado teorías para abordarlo.

Jacobs vs Newman:
El nombre de Jane Jacobs, está asociado a una manera de enfrentar el problema urbano desde una perspectiva originada en la visión de los ciudadanos y la escala del barrio, estableciendo que hay una relación entre el entorno urbano y el delito.
Jacobs, defiende los barrios densos; entendiendo que funcionan como un medio preventivo, siendo además sostén de los usos mixtos, e incrementan la presencia de personas ejerciendo una vigilancia natural y transformándose en “los ojos de la calle”. Así, son los propios vecinos los que pueden observar lo que ocurre en su entorno.
Su propuesta concreta reside en tres medidas principales; la Promoción del uso mixto del suelo, el diseño de edificios y espacios públicos y Alumbrado, no sólo para ver lo que ocurre en la zona sino para incrementar la percepción subjetiva de seguridad.
Oscar Newman, argumentó que el diseño urbano influye, promoviendo o alentando la criminalidad, de tal manera que podría convertirse en una forma efectiva de prevención.
Retoma el concepto de vigilancia natural, pero se diferencia de Jacobs, señalando que su punto débil está en pensar que sus beneficios surgen espontáneamente. Por esto, su premisa introduce la idea de “vigilancia efectiva” que es cuando las personas tienen sentimientos de pertenencia hacia el espacio, definiendo el concepto de “Espacio defendible” o “Comportamiento territorial”
A las medidas prácticas postuladas por Jacobs, le agrega que el espacio púbico debe estar claramente diferenciado del privado, además de proponer la responsabilización sobre los mismos de personas o grupos de personas; aún a costa de transformarlos en espacios privados o semiprivados.
Parte de las críticas a la perspectiva de Newman fue que no consideró el impacto de las variables sociales y comportamentales con respecto a los aspectos arquitectónicos. Algunos “espacios defendibles” podían permanecer indefendidos, si no se daba el juego de interacciones sociales necesarias para defenderlos. (2)
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Sampson:
Por último, Robert Sampson propone la eficacia colectiva; que analiza el concepto de promoción de las relaciones comunitarias, postulando que la vecindad y la comunidad tienen importancia en relación con tareas concretas, como la de mantener el orden. La clave de esta teoría es el control social que puede desarrollarse en condiciones de confianza.
Desde esta perspectiva, la eficacia colectiva es una construcción que presta atención a las expectativas compartidas, captura la confianza local, los valores compartidos y el compromiso mutuo de los residentes.
A partir de estudios e investigaciones tipificó las características que vinculan el contexto comunitario del delito, la seguridad y el bienestar; identificando como las más negativas, a la segregación, el aislamiento geográfico, la concentración de la pobreza, la estratificación social y la inestabilidad de la vivienda.
Esto da cuenta que en esta definición de la política de seguridad urbana, el trabajo social para disminuir la brecha de las desigualdades y la dimensión de la cohesión social son fundamentales.
Completando los instrumentos de la prevención por medio del diseño medioambiental, se agrega el concepto de la Protección del objeto del delito.
Las medidas de protección son específicas; como la colocación de alarmas, cerrojos, dispositivos de seguridad, con la finalidad de desalentar y dificultar la concreción del mismo.
Se especula en que el delincuente analizaría al menos tres variables antes de cometer un delito: que la situación sea favorable, que exista una víctima vulnerable y su propia motivación.
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1. Curbet J.; El Rey desnudo; La gobernabilidad de la seguridad ciudadana.
2. Sozzo, M.»Seguridad urbana y tácticas de prevención del delito»
Conclusiones:
La expectativa de hacer ciudades más seguras e integradas, necesariamente viene articulada con la posibilidad de hacer efectivos los derechos de los ciudadanos a habitarlas, a recorrerlas, a su sostenibilidad ambiental.
Sin embargo, es importante revisar continuamente los postulados de intervención, para que éstos puedan acompañar el proceso de cambio social que se hace más complejo cada día y pone a prueba la capacidad y velocidad de adaptación a las nuevas realidades.
