Estimados colegas,
Desde la periferia y a propósito de esta tormenta conocida como “recuperación de terrenos de la U9”, felicito a las autoridades de nuestro CAN por el compromiso activo, comparto sus preocupaciones urbanas y aporto algunas reflexiones sueltas como para ir haciendo camino al andar.
Antes que nada, debo confesarles que en esta instancia abruman mi pensamiento dos importantes temas colaterales:
a) el desproporcionado crecimiento de la conurbación Confluencia en detrimento del interior provincial y
b) el doloroso significado histórico de esas tierras destinadas al castigo social y que fueran escenario, hace un siglo, de una de las más injustificadas masacres de nuestra epopeya regional.
Sea como sea, aprovechando que soy un tipo de afuera de las murallas, una especie de foráneo urbano sin ciudadanía concreta, trataré de situarme estructuralmente en la problemática urbana del centro de la capital neuquina desde mi mirada marginal y de la forma más sintética posible. Quizá se me ocurran puntas para resolver la coyuntura e instalar alertas para reflexionar lo que viene.
Pienso que la ciudad de Neuquén está todavía administrando los restos de su estructura urbana fundacional, por lo cual, este sector comprendido entre la Avda. Argentina – Illia – Antártida argentina y Alberdi conserva aun tres tumores fundacionales que habrá que resolver:
- Tres hectáreas con instalaciones militares en pleno centro: chalecitos marplatenses casi deshabitados de dudosa legitimidad céntrica, más propios de un country cerrado que de la avenida principal de la ciudad.
- Otras tres hectáreas casi vacías limitadas por Islas Malvinas, Córdoba, Talero y Tucumán, que quizá mejor deberían estar en algún parque industrial cercano.
- Finalmente el tumor de la discordia actual, la U9 con sus casi seis hectáreas dedicadas al escarnio comunitario.

Deberíamos mirar este sector urbano como si estos tumores del pasado ya no estuvieran, pensar esta importantísima pieza de la ciudad parados allá por el 2040 y desde ese balcón del futuro, mirarnos para ver que proponemos ahora, con el anestesista listo para entrar a la primera cirugía.
Releyendo a los colegas del CAN rescato algunas directrices orientadoras:
- Reconstrucción de la trabada trama urbana, conectividad y movilidad.
- Participación comunitaria en las decisiones
- Carácter público de esos espacios
- Aprovechamiento de la infraestructura existente
- Reconocimiento del carácter patrimonial de los edificios
- Y sobre todo, pensar que esta pieza territorial es parte de un todo urbano, muy superior a estas míseras seis hectáreas, con el que interactúa mas allá de las ambiciones inmobiliarias de un mercado que solo se rige por la moral de mayor ganancia.
- Reconstrucción de la trabada trama urbana, conectividad y movilidad.
- Participación comunitaria en las decisiones
- Carácter público de esos espacios
- Aprovechamiento de la infraestructura existente
- Reconocimiento del carácter patrimonial de los edificios
- Y sobre todo, pensar que esta pieza territorial es parte de un todo urbano, muy superior a estas míseras seis hectáreas, con el que interactúa mas allá de las ambiciones inmobiliarias de un mercado que solo se rige por la moral de mayor ganancia.

Para no reiterar la excelente postura de nuestro CAN, y recordando los episodios similares vividos en los 80 cuando se recuperaron exitosamente las tierras del ferrocarril, en pleno corazón de la ciudad, donde hoy luce el parque central de todos, cierro preguntándome:
¿no será esta una brillante oportunidad para crear un ente horizontal, superador de las disputas sectoriales que se encargue de la recuperación de estos espacios urbanos?
Y sobre todo de hacerlo con una mirada prospectiva teniendo en cuenta que se vienen otras instancias similares para los otros dos tumores todavía pendientes.
Recordemos que la responsabilidad por el desarrollo sostenible de nuestra calidad urbana es como una mesa de cuatro patas, compuesta de:
- la pata institucional-gubernamental (municipio, provincia y nación),
- la pata del conocimiento con las organizaciones técnico educativas;
- la pata empresarial con los actores del mercado y
- la pata del tercer sector, con la sociedad civil agrupada en sus organizaciones sectoriales (como nuestro CAN).
- la pata institucional-gubernamental (municipio, provincia y nación),
- la pata del conocimiento con las organizaciones técnico educativas;
- la pata empresarial con los actores del mercado y
- la pata del tercer sector, con la sociedad civil agrupada en sus organizaciones sectoriales (como nuestro CAN).

Sentémonos en esa mesa colectiva que hay que crear cuanto antes, a proponer y resolver la coyuntura, sin olvidar el contexto del panorama futuro.
Arq° Luis Grisolia
Zapala

