La bicicleta sufre una contradicción desconcertante: mientras crece su uso como vehículo deportivo y recreativo, su papel como transporte en la vida cotidiana sigue siendo mínimo y los neuquinos prefieren el automotor para ir al trabajo y hacer las cosas de todos los días.
Para tratar de entender la posibilidad de un cambio hablamos con Germán Curruhuinca del colectivo “Ciclistas Urbanos Confluencia”

¿En términos de infraestructura, puede determinar qué necesita o qué rumbo debe tomar Neuquén para ser una ciudad ciclo-inclusiva?
No sólo la infraestructura define que una ciudad sea o no ciclo-inclusiva, para ello debe trabajarse básicamente en 3 ejes de acción complementarios:
Cultura y Promoción: Desarrollando un conjunto de actividades dirigidas a concientizar a la ciudadanía, funcionarios y otros actores urbanos sobre el valor y los beneficios de la bicicleta, buscando remover las barreras que impidan el crecimiento de este modo de transporte. En este sentido nuestra primer Bicimovilización de CICLISTAS URBANOS CONFLUENCIA, será el inicio de una serie de actividades que desarrollaremos de aquí en adelante, en distintas ciudades de la región y que buscan la participación tanto de ciclistas como de potenciales ciclistas.
Desarrollo de Infraestructura: Es necesaria una visión y planificación estratégica sobre la movilidad urbana para su desarrollo sostenible, distinguiendo en la bicicleta una oportunidad de acceso, equidad y bienestar. Gracias al apoyo brindado por los colegios de arquitectos de Neuquén, Regional 1 y al de Cipolletti vamos a llevar adelante unos talleres de trabajo donde colaborarán autoridades municipales, el colegiado y los ciclistas, en pos de aportar al desarrollo de la infraestructura regional.
Trabajo-Interinstitucional: Se refiere a las capacidades gubernamentales, regulaciones e instrumentos de financiamiento que deben existir con el fin de planear, ejecutar y monitorear la estrategia para integrar a la bicicleta dentro de las políticas de movilidad urbana.
Cada una de estas áreas juega un papel fundamental y sinérgico que en su conjunto, así poder lograr que la ciudad sea más amigable no sólo para el ciclista, sino también para peatones o todo aquel que se mueva por otro medio no motorizado.
La idea de las bicisendas promueve sobre todo el uso cotidiano: ¿creen que la coordinación con otros medios de transporte es necesaria; por ejemplo al modo europeo en que los trenes tienen un vagón específico para ciclistas?
La intermodalidad, o sea la posibilidad de combinar dos o más medios de transporte, es una solución efectiva al congestionamiento y una mejora sustancial al transporte urbano. La bicicleta es muy versátil en ese sentido y su vinculación con el tren sumamente efectiva, lo ideal sería viajar con la bicicleta en un vagón adaptado, pero también sería útil contar con estacionamientos seguros y gratuitos en cada estación de trenes. Esto haría que más personas pudiesen acceder a un servicio que es tan cuestionado en términos de rendimiento. Por otro, también es posible esta combinación entre trenes y colectivos, para que esto sea eficiente tan solo hace falta que coordinar sus horarios.
Si bien esta dinámica de transporte existe de manera informal en la región, se podría desarrollar un plan estratégico tendiente a regularlo, empezando por ejemplo con la coordinación de los horarios paradas de los distintos medios de transportes públicos.
Además del tránsito; ¿cuáles son los principales problemas que enfrenta un ciclista que quiere usar su bici para ir a trabajar?
La falta de infraestructura de calidad es sin duda la principal barrera, pero también los asaltos, la falta de promoción e incentivo, el prejuicio al “que dirán”, el hecho de no contar con una ducha en el trabajo, la falta de estacionamientos seguros y cercanos a destino. A su vez ciertas decisiones políticas, que buscan evitar accidentes, también terminan desalentando el uso de este medio de transporte, esta semana en Cipolletti se anunció la creación de una ordenanza que obligará a los ciclistas a circular con chaleco y casco, que de no tenerlo serán multados. Entendemos que esto es una medida correcta, pero solo complementaria y que de ninguna manera es una solución al problema de fondo, que es la falta de un plan integral de movilidad urbana que garantice seguridad tanto a peatones como a ciclistas.
¿Pensaron en promover incentivos económicos a quienes usen bicicletas para ir a trabajar?
Todo incentivo es bienvenido, no solo para la gente que va a trabajar, sino también para la gente que elige ir de compras, por ejemplo los ciclistas de “Santa Fé en bici” desarrollaron un programa llamado “Amigos de la bici”, que invita a instituciones, locales comerciales, espacios públicos, etc. a brindar un lugar amigable con la bicicleta para apoyar uso de la misma, brindando espacios para estacionar, descuentos o algún beneficio particular a quienes asistan en bici. Hasta la fecha hay 30 locales adheridos. Creemos que esta iniciativa es trasladable a nuestra región, logrando descongestionar las áreas comerciales e impulsando el consumo.

¿Qué repercusión tienen en el sector político la iniciativa de hacer la ciudad más amistosa con las bicicletas?
Este sector debe cambiar el enfoque con el cual se piensa el transporte, entender las consecuencias de una ciudad pensada para los autos y no para las personas. Nos debemos una seria discusión respecto al transporte urbano a nivel regional, no sería mala idea poder contar con un foro regional de transporte, del que participen todas las ciudades del alto valle. En el país el trabajo coordinado entre la ciudadanía, comunidades de ciclistas, instituciones gubernamentales y no gubernamentales han dado claros ejemplos de avance hacia ciudades ciclo-inclusivas. Y aunque entendemos que las bicicletas siempre serán una parte pequeña de la matriz del transporte urbano, creemos que su uso podrá ayudar al alto valle del mañana, pero para que esto suceda se debe empezar a trabajar hoy.